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  • Foto del escritorLa Pera Projects

Octavi Serra en conversación con Victoria Rios


¿Cómo dar vida a una idea?


Hay mil maneras diferentes y ninguna de ellas es más o menos válida, eso sí, el tipo de idea y el formato en el que se comunique, condicionará su impacto y definirá a su emisor. En una simple conversación pueden salir mil ideas y, estas ideas, pueden tener muchas y diversas naturalezas. Una idea funcional se realizará en formato de startup o empresa, con un sentido lógico y alineado con el engranaje capitalista. Por otro lado, una idea no funcional, que trabaje en el campo de las humanidades y que se cuestione ese engranaje social perfecto, son las que deberían importar al artista. La diferencia entre hacer un chiste, o comunicar ideas abstractas en una sobremesa, y el arte, es que el artista eleva la importancia de esa idea para verla más de cerca y tomarla en serio (aunque se pueda tomar en serio y comunicar a través del humor).

Ver el mundo de un modo diferente, no como un chiste sino como una alternativa al status quo.

Resignificar aquello establecido es un trabajo intelectual pero en tu caso crear la imagen es el objetivo, ¿cuál es tu proceso de creación?


Quiero pensar que mi objetivo es jugar con lo rígido, con aquello que estamos acostumbrados a que sea de un modo concreto, pervertirlo para que nos cuente historias o nos comunique ideas. La imagen, la fotografía final, es el archivo, el testigo que explica a la gente lo ocurrido.

No creo tener un proceso de creación concreto aunque me ayudo de pequeños vicios o procesos que sí se repiten en cada pieza. Cada idea pide una resolución diferente dependiendo de su naturaleza. Al no tener una técnica de creación concreta la idea me guía hasta encontrar los materiales, la disposición y forma de la pieza final. Me gusta el reto de ir cambiando de técnica según la idea a realizar.




¿Crees que la posmodernidad es una respuesta a todo aquello que no nos gusta? ¿Una revuelta en busca de un nuevo camino? ¿Cómo crees que tu trabajo forma parte de ella?


Creo en la postmodernidad como el amparo de aquellos que estamos perdidos dentro del mundo del arte, aunque también lo podría considerar como lo resultante de todos los artistas que hacen de sus dudas el motivo de su creación. Es el amparo de todos aquellos que somos incapaces de definir y de poner límites a la idea de arte. Que no nos convence ninguna definición y que queremos que todo el mundo dude de ello. La postmodernidad nos permite dudar de todo, una época de autoreflexión artística donde todo puede valer. Una búsqueda constante de significado a través de llevar al límite aquello que anteriormente no cabía entre lo aceptable.

Mi trabajo se autocuestiona constantemente, creo que esto se debe a mi inseguridad personal pero también a unas dudas genuinas que se plantean constantemente la idea de arte. Es decir; sí, creo que mi trabajo tiene algo de posmoderno.

Activismo y Artivismo; ¿qué crees que debe generar el arte en la sociedad? y, ¿cómo ayuda a que este arte se genere?


El artista tiene la necesidad de expresarse de modos que la sociedad no le ha pedido. Nadie necesita una pintura tanto como necesita una mesa, una silla o un ordenador. Creo que hay algo de genial en eso; no lo necesitamos desde un punto de vista funcional, pero por otro lado, todos sabemos que el arte es indispensable.

No estoy seguro pero creo que en la simple intención artística ya hay cierto activismo. El hecho de querer comunicar o transmitir ideas o emociones sin que el objetivo final sea vender un producto me parece un acto romántico hacia la vida.

¿Qué es todo aquello que sobrevuela sobre tu trabajo? Contextos, influencias, el día a día, la prensa…


Creo que todo lo que rodea mi trabajo es también todo aquello que rodea mi vida. Ya sean mesas, sillas o baños como ideas abstractas, dudas y reflexiones que me sobrevienen. El mayor referente es nuestra cotidianidad. Trabajo mayoritariamente con los elementos que componen mi realidad para hablar y reflexionar sobre ellos.

¿De qué te gusta formar parte y de qué no te gusta formar parte? ¿Crees que tu trabajo se contamina o que se beneficia de todo ello?

Me encanta formar parte de un colectivo que está en constante reflexión sobre la creación y la comunicación no funcional. Las personas que están detrás de sus creaciones suelen ser personas con una vida interior, por lo menos curiosa y, por lo tanto, interesante. Creo que el arte es una buena herramienta para evitar ser autómatas en una sociedad que te indica de una manera muy concreta cuales son los pasos a seguir.

De cosas que no me gustan hay muchas, demasiadas. Esta inseguridad/duda por no entender de un modo concreto el mundo del arte, el mercado del arte, etc. aunque provoquen mi reflexión, también me pierde y me confunde. Y cuando pretendo tomarlo demasiado en serio, me colapsa y no puedo crear. Me siento poco libre y hasta dudo de mi genuinidad.

Tampoco me gusta que nos tomen el pelo, normalmente en el mercado del arte. Su elitismo y sus grandes y complejas palabras y conceptos para elevar una pieza a obra de arte carísima. O sin intención de venderla, el elitismo mismo de las piezas incomprensibles, con palabras, citas y reseñas complejisimas solo consumibles para los mismos creadores y para aquellos que creen que, por asentir con la cabeza aguantando el chaparrón, han entendido algo de lo que les cuentan. No me gusta cuando me presentan una piedra en una peana con un folleto de quinientas páginas al lado indispensable para entender la piedra. Creo que hay bastante pedantería y poca humildad.

Creo que mi trabajo se contamina y se beneficia de ello sin saber cuando es contaminación y cuando es beneficio.



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